jueves, 30 de abril de 2009

Las Falanges del Orden Negro (Las Leyendas de Hoy IV) - Enki Bilal y Pierre Christin


Las Leyendas de Hoy es una serie de 5 historietas publicadas originalmente en la revista Pilote (Fundada por René Goscinny, autor de Asterix), en Francia. Años después llega a España publicadas n la revista Cimoc. En 1988 Editorial Norma publicó la cuarta entrega de la saga, que lleva el nombre de Las Falanges del Orden Negro.

Los argumentos de las tres historietas anteriores tomaban lugar en Francia, respectivamente en un pueblito rural en el claro de un bosque, un pueblito pesquero en la costa y en una pequeña ciudad industrial. Esta en cambio transcurre en todas partes de Europa, ya que trata sobre una persecución internacional, al mejor estilo de la edad de oro del cine americano. Aunque varios de los disparadores de la historia tienen que ver con España y con la historia española, siempre tomando en cuenta que se publicó tiempo después de la muerte de Francisco Franco.

De los dibujos está a cargo el genial Enki Bilal, y el guión es de Pierre Christin. Esta dupla se mantiene durante la serie entera. Ambos artistas están muy interesados en el ambiente izquierdista, y en estas historias se ven ejemplificadas muchas de las temáticas socialistas.

El primero dedicado a las pequeñas comunidades azoradas por el gobierno que va destruyendo el suelo y el río que les da de comer a cientos de pequeños pueblitos olvidados. La segunda toca un tema parecido, pero trata sobre un pueblo costero que está a punto de desaparecer en las fauces de un grupo financiero que pretende establecer un paraíso turístico en la zona. Y en la tercera se tocan dos temas en paralelo: el sindicalismo y la fantasía de qué pasaría si existiera un mundo perfecto donde todos hiciéramos lo que queramos.

Las Falanges del Orden Negro comienzan con unas imágenes terribles sobre un pueblito nevado en Aragón, donde entra un comando armado en varios autos y camionetas. Todos los que se bajan son viejos militares, algunos lisiados, otros demasiado sanos para su edad. Sacan a las personas de sus casas, a las viudas de la iglesia y los asesinan a todos, dejando nieve roja por todos lados. Luego fusilan al alcalde enfrente del capitolio y prenden fuego el pueblo entero.

Días después en Londres, en una editorial ubicada en la calle Fleet Street, el señor Pritchard recibe una noticia que dice que en el pueblito de Nieves, en Aragón, el 11 de enero se fusiló a los 72 habitantes del lugar y se destruyó absolutamente todo en un incendio intencional. Una agrupación terrorista de ultra-derecha se hizo cargo del atentado, se llama Las Falanges del Orden Negro. El motivo del atentado había sido que hacía unos días había habido elecciones en Nieves y había ganado un alcalde socialista.

El señor Pritchard es un hombre mayor, no un viejo, pero debe rozar los 60 años. Cuando leyó esta noticia volvió a sentir la chispa de la juventud y de la desesperación, porque él, hacía 40 años, había estado en Nieves, y había luchado en una brigada internacional de elite contra las Falanges del Orden Negro.

Las Falanges estaban compuestas por varios monstruos de la ultra-derecha. Miguel Valiño, un teniente célebre por su ferocidad en la represión contra los mineros de Asturias durante la república, ascendido a general bajo el régimen Franquista. Ettore Pisciotta, antiguo tanquista enviado por Mussolini para apoyar a Franco. Joaquín de Vallellano, aristócrata venido a menos, miembro de los guerrilleros de Cristo Rey. Hans Henkel, veterano de la Legión Cóndor, gran admirador de Hitler. Du Busquet, francés visto en VICHY y en la OAS. Javier, veterano de la División Azul que España prestó a Alemania durante la segunda guerra mundial. Colpin, mercenario francés instalado en Mauritania. Kuyper, belga procedente del rexismo y refugiado en Madrid. Y un italiano, un griego y otro español no identificados.

Durante la guerra civil española esta agrupación fascista había hecho destrozos por toda Europa. Por eso un grupo de jóvenes de elite izquierdista fueron juntados para combatirles, pero no tenían capital, así que en lugar de uniformes combatían con smokings y levitas robadas de una tienda en Nieves, con algunos rifles de caza y botellas de nitroglicerina.

Entonces Pritchard reunió a todos aquellos jóvenes que ahora son viejos y decidieron juntarse en Francia para cruzar la frontera clandestinamente y buscar a las Falanges en Barcelona, donde se descubrió que será el próximo atentado. Algunos de esos viejos no quisieron, pero si la mayoría, a pesar de que la vida los había llevado por diversos caminos, uno era juez, varios exiliados, y hasta un ministro y un cura.

En Francia conocieron a un joven de pelo gris que los ayudó a cruzar la frontera, este personaje es un hombre que aparece en las 5 historias de las Leyendas de Hoy.

Así comenzó la persecución, de forma clandestina, y no menos violenta que las propias falanges, porque el único fin de esta campaña era la de asesinar a todos y cada uno de los integrantes del grupo fascista. A dos los hicieron volar por los aires con una bomba que pusieron en su lancha, matando a dos inocentes también. A dos más les dispararon en un acto del partido comunista, donde iban a realizar un atentado en Roma.

Los persiguieron hasta un castillo en Suiza. Varios del grupo fueron asesinados por las falanges pero uno murió de causas naturales, recordándoles las limitaciones de la vejez. Finalmente se dio el enfrentamiento en una casita en el bosque. Y del tiroteo solo salieron vivos Pritchard y el joven de cabello gris.

La escena final nos llena de melancolía y desesperación. Un anciano Pritchard escribe la historia: “¿Vivo? A veces me lo pregunto, sí, desde la casita de pescador de las islas Hébridas donde escribo esta historia, frente a este mar gélido, me pregunto si no estoy muerto también yo… o quizás es el mundo l que está muerto por mí. Porque ya soy demasiado viejo para él. Yo, Jefferson B. Pritchard, que llevé a la muerte a mis amigos por una causa que en realidad no acierto a recordad…”

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